Un arquero.
Para ampliar lo del tema Barbosa que invitó a escuchar LQS en la voz del murguero oriental aquí van algunos datos.
Moacir Barbosa era el arquero de Brasil en la final del 50. Según decían era el mejor arquero de la época.
En la final, con Brasil goleador en los partidos anteriores y pocos goles en contra, se comió el segundo gol.
En el primero, el 7 de Uruguay encaró paralelo a la linea del área grande del lado de adentro. Barbosa aguantó en el primer palo pero vino el centro atrás, el 9 lo anticipo al central y metió un puntazo al ángulo.
11 minutos después, la jugada es similar y Barbosa, todavía con la memoria de lo que había hecho el 7, se despegó del palo y el 7 la clavo allí. Baja, de rastrón, inalcanzable aun para la estirada , que llevó las manos al palo un segundo tarde.
Brasil perdió la final en casa y a Barbosa lo condenaron. "El hombre que hizo llorar a todo Brasil" le decían.
Era fútbol, perdió un partido...lo trataron como si hubiese sido la guerra y hubiese perdido un ejercito...O peor.
No pude encontrar datos de cómo siguió su carrera, ni como terminó. Por esa época era arquero del Vasco campeón. Después le dieron trabajo en el Maracaná.En maestranza. Cuando remodelaron el estadio, el jefe le regaló los palos del arco.
Barbosa juntó a algunos amigos y los prendió fuego.
Igual lo siguieron apuntando en la calle.
Dicen que murió olvidado y sin una moneda. Despreciado por el hincha y el circo del fútbol, que en el 93 lo echó de la concentración del Scratch sin dejarlo saludar al plantel.
Una selección de Brasil que después gano el mundial jugando feo y mal.
Pero eso no cuenta entre los valores del hincha moderno.
Otro arquero.
Falcioni es arquero. Ese ha sido su talento.Ser DT es su medio de subsistencia. Su currito diría el Mingo.
Vengo comentando a los saltos lo que pienso o lo que me dice este Boca de Falcioni. Pensaba escribir algo mas desarrollado y extenso pero hoy Varsky lo hace en La Nación.
Varsky, que ha ganado en moderación y calidad crítica en sus análisis, expresa la cosa bastante cerca de lo que pienso, entonces como hacemos siempre que la cosa ya esta hecha por otro...Copy-Paste
El primer párrafo, resaltado en negro aquí, es lo que podriamos llamar "relevo de pruebas". Ya no necesitamos señalar que el pedorrismo merdiatico no habla de futbol y solo meneja el resultado.
Desde adentro lo exponen.
¿Tendrá algo que ver que ahora estan disponibles mas campanas y algunos se animan a sacudir el badajo?
Falcioni y las caras de Boca
Por Juan Pablo Varsky Empezaré esta nota enumerando frases obvias: "lo importante es ganar", "tres puntos son tres puntos", "todos los goles valen uno", "hay que cerrar el partido", "no nos podemos equivocar", "los goles no se merecen, se hacen". Se repiten como máximas y se utilizan como únicas explicaciones para un resultado. Con estas palabras, se puede comentar un partido sin haberlo visto. Elogios para el ganador, palos al perdedor, un puñado de "verdades reveladas" y hasta la próxima semana. El "resultadismo" bobo le ha quitado análisis al juego. Es obvio que en un deporte profesional, el resultado les importa a todos los protagonistas. Se trata de eficacia. Se compite por prestigio, puntos y dinero. La relación es tan evidente que debería desaparecer de cualquier fundamentación. Anteanoche, Boca le ganó a Racing por 1 a 0 en el Cilindro de Avellaneda. Necesitaba el triunfo tras el 1-4 ante Godoy Cruz.
Recordemos lo ocurrido en la Bombonera. Battaglia y Somoza fueron los volantes de contención y salida. Erviti y Riquelme, los creativos, se movieron 15 metros más adelante, armando un cuadrado con sus compañeros de la mitad de la cancha. La apuesta funcionó en la elaboración de juego. Boca contó con nueve oportunidades clarísimas de gol, de las que sólo concretó una. Los aciertos de Torrico y la poca pericia del local para el último toque explican el único gol. Al mismo tiempo, y como consecuencia de la elección de los futbolistas, Boca no tuvo volantes que cubrieran los costados. El conjunto mendocino aprovechó esos lugares vacíos con laterales y centrocampistas. Los errores de García, la descompensación colectiva y la contundencia visitante explican los cuatro goles. Boca atacó bien a costa de defenderse muy mal. La última línea nunca achicó a la espalda de los medios. Acostumbrados a jugar cerca de su arquero en sus anteriores clubes, los centrales Caruzzo e Insaurralde aún no han cambiado el chip y tienden a retroceder. Los laterales perdieron todos los duelos individuales. El aceptable juego de tres cuartos a tres cuartos contrastó con los errores en ambas áreas. Mouche, Palermo y Riquelme fallaron situaciones muy claras. En definitiva, la derrota fue la lógica consecuencia de errores compartidos por todo el equipo. Un equipo bien diferente al del verano y a los que habitualmente arma Falcioni con un 4-4-2 rígido. Esa formación tuvo poco tiempo de trabajo, apenas un par de ensayos. El entrenador se traicionó a sí mismo. Quizá se dejó llevar por la euforia, el debut en la Bombonera, por el deseo del hincha de ver a todos juntos y, por qué no, la inconsciente subestimación de un rival supuestamente más débil que su versión anterior. Polilla Da Silva y sus muchachos desmintieron rápidamente esta presunción.
Sin embargo, el debate del 1-4 ante Godoy Cruz se centralizó en una sola persona: Riquelme. Desde todos los medios gráficos y audiovisuales, se instaló la pregunta de si debía salir o no del equipo. Algunas eran más abiertas y otras, como la de este diario en su sitio canchallena.com, directamente aludían a si el entrenador debía reemplazarlo. El 10 de Boca es el futbolista que más controversias genera en nuestro fútbol. Aun sin conocerlo, todos tenemos una opinión sobre él. Genera discusiones apasionadas que pueden terminar en trompadas. Para algunos siempre juega bien y para otros siempre juega mal. Tras su primera renuncia a la selección y su problemática salida de Villarreal, la polémica ha salido de la cancha y ha llegado a los asuntos personales. En el primer semestre de 2007, regresó a Boca a préstamo por cuatro meses y dejó sin palabras a sus críticos. La rompió en el campeón de la Libertadores y volvió al seleccionado. Se perdió muy pocos partidos, con casi el 80 % de presencias. A fines de ese año, Pedro Pompilio decidió comprarle su contrato con el club español, millonario en euros. A partir de ese momento, el interés en "cómo jugaba" comenzó a competir con el "cuánto ganaba". En 2008, otro ingrediente se sumó a la ensalada: su pelea con Martín Palermo. La vuelta del goleador tras su operación de rodilla expuso esta interna dentro del campo en la Libertadores 2009. Aparecieron las lesiones. En 2008, desgarro en el aductor derecho, un mes afuera. Al año siguiente, una ruptura de la fascia plantar derecha, cuatro meses inactivo. En 2010, operación en la rodilla izquierda, que lo sacó durante un semestre entero. Apenas regresó, sufrió una tendinitis y terminó su año, en el que jugó menos de la mitad de los partidos oficiales de Boca (18 partidos y 2 goles). Y tras el primer juego oficial de este 2011, él mismo anunció en rueda de prensa su baja ante Racing por una inflamación en el tobillo derecho. Es magistral su manejo de los medios. Los utiliza para sus intereses. Habla cuando quiere, con quien quiere y dice lo que quiere. Últimamente, ha hablado mucho más de lo que ha jugado. Ha crecido su influencia en el plantel y ha bajado su aporte al equipo, lógico efecto de sus ausencias. Divide la vida entre amigos y enemigos. Hoy éstos tienen un flanco por donde entrarle: su escasa participación y su bajo rendimiento de los últimos 18 meses.
Sin embargo, Riquelme fue uno de los mejores de su equipo ante Godoy Cruz. Intervino en todas las jugadas de ataque de Boca. Aun lejos de su apogeo, sigue dando pases que muy pocos pueden hacer o ver. Pero quedó como responsable del desequilibrio colectivo, culpable de la derrota y fusible para el próximo partido. ¿Pueden jugar juntos Erviti y Riquelme?, se encuestó tras la goleada. Obligado, Falcioni cambió nombres y esquema en el centro del campo. Volvió el Boca del sobrevalorado torneo de verano con cuatro volantes en línea. Rivero abierto sobre la derecha y Colazo sobre la izquierda. Battaglia y Somoza compartieron nuevamente el medio. Son dos jugadores que hacen lo mismo. Se duplican, se superponen y no se complementan. Pero nadie se pregunta si pueden jugar juntos. En Vélez, Somoza tenía a Zapata para darle la pelota enseguida. El sábado, la regaló sistemáticamente. En 2003, Battaglia jugó al lado de Cascini en el 4-4-2 de Bianchi, campeón de la Libertadores. Recuperaba, tocaba, pasaba al ataque y llegaba al gol. Estaba en su esplendor. Hoy todo le cuesta más y está lejos de aquella versión. Su profesionalismo y perfil bajo lo alejan de las polémicas. y de los debates futboleros. Palermo prácticamente no tocó la pelota ante Racing. Ha comenzado el año en bajo nivel. El hombre que hace llover tiene una trayectoria impresionante, que lo blinda ante cualquier cuestionamiento. Por afinidades personales, es más fácil pegarle al 10 "maldito" que al 9 "ejemplar". Pero aquí estamos hablando de fútbol. Riquelme y Erviti (la apuesta del entrenador) están en condiciones de regresar ante All Boys. Falcioni ya vio dos caras: un equipo que atacó bien y se defendió mal (Godoy Cruz) y uno que se protegió más y atacó muy poco (Racing). Se le presenta un desafío interesante, un dilema: encontrar la formación más confiable para Boca. Deberá despojarse de prejuicios y de condicionamientos, toda una prueba de carácter para un DT que vive una experiencia diferente de cualquier etapa anterior en su carrera. Ante Racing, a Boca le costó dar dos pases seguidos. El gol retrata esa flagrante falta de elaboración. Saque directo de García al picante Mouche, sin pases ni participación de otros compañeros. No fue un equipo sólido. Su rival aprovechó la espalda de los distraídos laterales y le hizo daño con pelotazos cruzados. Su arquero, respaldado acertadamente por el DT, fue la gran figura del partido. Evidentemente, jugó peor sin Riquelme pero ganó 1 a 0. Para explicarlo y justificarlo, están las frases del comienzo de esta nota.