
Desmintiendo la fama de vagonetas que nos hace
Kurku, hemos dedicado innumerables horas a la revisión de material periodístico a fin de encontrar algo interesante y
acá va una nota escrita por el tan
defenestrado (por algunos de
LQS)
golden boy del periodismo deportivo, esa semilla de
Macaya, que es
JP Varsky.
La nota esclarece y previene.
Una burbuja a punto de explotar Por Juan Pablo
VarskyEl planeta fútbol mira a España. Los dos mejores jugadores del mundo están en la "liga de las estrellas". Cristiano
Ronaldo conduce a Real Madrid.
Lionel Messi brilla en Barcelona. Los dos equipos protagonizan un épico mano a mano que tendrá su decisivo capítulo en el clásico. Se disputará el sábado 10 de abril, en el estadio Santiago
Bernabéu. Por ahora, tienen la misma cantidad de puntos: 74 sobre 87 posibles. Entre
Messi (25) e
Ibrahimovic (15) suman 40 de los 71 goles del
Barça, que sólo perdió un encuentro ante Atlético de Madrid de visitante. Entre
Higuaín (23) y Cristiano (17), anotaron 40 de los 81 goles de Real Madrid, que ganó sus quince partidos como local. Cada fin de semana, los delanteros del seleccionado argentino dejan su firma con
golazos y jugadas antológicas. Los diarios deportivos se venden como pan caliente. Según recientes estadísticas, Real Madrid tiene 13 millones de hinchas, y Barcelona, 10 millones y medio. Casi dos tercios del país, simpatiza por alguno de los dos grandes. Viven una verdadera fiesta.
Valencia viene tercero en cantidad de hinchas (dos millones) y también en las posiciones. Pero con su derrota del fin de semana quedó a 21 puntos de los líderes. La misma distancia que hay entre el 3º y el 13º (
Osasuna). Ni siquiera Escocia, la competición más desigual del mundo, ofrece tanta distancia entre el segundo y el tercero. Después del histórico
Aberdeen de
sir Alex Ferguson en la década del ochenta, el campeonato ha sido un juguete que se reparten
Celtic (el equipo católico) y
Glasgow Rangers (el de los protestantes). Hoy, la
Scottish Premier League tiene a los
Rangers con 70, a
Celtic con 60 y tercero a
Dundee United con 52.
Las otras ligas poderosas ofrecen desarrollos más parejos. En Inglaterra,
Manchester United (72),
Chelsea (71) y Arsenal (69) pelean por el título a seis jornadas del final. En Italia, Roma (62) le ganó a
Internazionale (63) el sábado pasado y protagoniza una cabalgata notable. Con siete
rounds por delante, no están solos en la pelea. A pesar de haber perdido unas cuantas oportunidades,
Milan (60) sigue en un lugar expectante. En Alemania,
Schalke (58) aprovechó la derrota de
Bayern Munich (56) y se apropió del liderazgo cuando faltan seis fechas.
Bayer Leverkusen está tercero a cinco del puntero. En Francia, ya no existe más la dinastía de
Olympique de
Lyon, campeón desde 2002 hasta 2008. El año pasado, festejó
Girondins de
Bordeaux y esta temporada viene bien pareja. Hay seis equipos separados por apenas tres puntos:
Bordeaux (56),
Montpellier (56),
Auxerre (55),
Lille (54),
Lyon (54) y
Olympique de
Marsella (53). Restan ocho jornadas y hay duelos pendientes de fechas anteriores. Hasta en campeonatos de
ménage à
trois, como Portugal y Holanda, se han colado otros aspirantes al título. En Portugal,
Sporting Braga está segundo a seis de
Benfica. Porto y
Sporting de
Lisboa están muy lejos. En Holanda,
Twente Enschede sacó cuatro de ventaja y les marca el camino a
Ajax,
PSV y a
Feyenoord.
La desigualdad del campeonato español tiene sus
explicaciones. No tiene negociación colectiva en los derechos de
televisación. Cada club los gestiona por su propia cuenta. Esto provoca una asimetría que impacta en la competición. Hasta 2013, Real Madrid y Barcelona se llevarán 120 millones de euros por temporada.
Sevilla se lleva 20, Valencia 30 y
Almería apenas 12, el 10% de lo que ganan los grandes. La brecha es escandalosa y no hay manera de competir. En una nota del diario inglés
The Guardian, el periodista
Sid Lowe recuerda palabras del
ex secretario de Cultura británico,
Andy Burham: "En los Estados Unidos, la capital del libre mercado, entendieron que la equitativa distribución del dinero crea una competición genuina". En España, ocurre todo lo contrario. Existe un
dúopolio, que buena parte de los medios celebran. Simplemente, porque viven de eso.
En 2004, el gobierno de José María
Aznar modificó un artículo clave de una ley fiscal. A partir de ese cambio, los ejecutivos extranjeros que ganaran más de 600.000 euros comenzaron a pagar el 24% de impuesto a las ganancias, contra el 43% de los españoles. En teoría, el objetivo era incentivar el ingreso de científicos y directivos talentosos en las compañías nacionales. En la práctica, tras una adaptación hecha en 2005, les dio una ventaja comparativa a los clubes que, gracias a esta concesión, dispusieron de más dinero para contratar a los mejores futbolistas. Desde que se impuso esta normativa, el campeonato siempre fue para el Madrid (2007, 2008) o para el
Barça (2005, 2006, 2009). La zanahoria de pagar menos impuestos también sedujo a los jugadores. Por ejemplo, si un equipo inglés quisiera igualarle el ingreso neto a Cristiano
Ronaldo debería pagar cinco millones de euros más en concepto de impuestos. Con este panorama, los mejores futbolistas de Inglaterra, Italia y de Francia
desembarcaron en España. Para esta temporada, los clubes gastaron 455 millones de euros, un 72% más respecto del año anterior. Sin embargo, en noviembre de 2009, se llegó a un acuerdo parlamentario y el gobierno de José Luis
Rodríguez Zapatero anunció el final de la llamada "ley
Beckham", por haber sido el inglés su primer
beneficiario durante su etapa en Real Madrid. La reacción de los dirigentes fue inmediata. "Si el Gobierno quiere una liga menor…", advirtió Javier
Tebas, vicepresidente de la Liga Profesional de Fútbol.
Joan Laporta, presidente de Barcelona, aseguró que con el cambio de reglas "los jugadores ahora pensarán muy bien antes de elegir España". La defensa del
statu quo también incluyó números como los 85.000 empleos y los 9000 millones de euros que mueve el campeonato. La Liga amenazó con un paro patronal. El presidente José Luis
Astiazarán protestó con la fórmula del derrame: "Al fútbol español una
modificación del régimen especial le supondrá una factura de más de cien millones de euros. Si se elimina esta
fiscalidad, habrá claramente menos movimiento económico, la Liga acabaría siendo menos interesante, habría menos consumo de televisión de pago y, así, en cadena, menos interés de los
patrocinadores, menos afluencia a los estadios, y el Estado ingresaría menos fiscalmente". La medida no tiene efectos retroactivos y rige desde el 1° de enero de este año. Impactó
inmediatamente: sólo tres clubes contrataron futbolistas en el mercado de invierno.
La ministra de Economía,
Elena Salgado, ha explicado que los futbolistas con contratos en vigor que ganen más de 600.000 euros podrán mantener sus actuales ventajas fiscales durante cinco años y seguirán tributando un 24% de ganancias hasta 2015. Pero los dueños insisten en el argumento de que "la Liga puede desaparecer". El fútbol español vive en una burbuja a punto de explotar. Real Madrid debe 683 millones de euros, de los cuales la mitad es deuda exigible a pagar en un año. Al igual que Barcelona,