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Hoy cumple 100 años Don Pancho Varallo

Vaya desde acá un homenaje a quien durante mucho tiempo fuera el mayor goleador de Boca, a quien tuvo el privilegio de escuchar a Gardel cantando ahí, cerquita, antes del partido Argentina-Uruguay en el Mundial del 30, al que aún puede contar lo bien que se llevaba en la cancha con Stábile, nada menos.
Ése que (y esto es una opinión estrictamente personal) por mucho que el marketing lo desee, Palermo nunca podrá igualar. Porque una carrera en el fútbol no se cuenta solamente en goles.

Periodismo y periodistas, por Dante

Hoy le pedíamos a Dante algún comentario sobre el periodismo deportivo de los 60. Muchos de nosotros leímos a Ardizzone, Panzeri, Borocotó padre, Walter Clos, y escuchamos a Gañete Blasco, Pepe Peña y algunos más.

Pero a menudo las personas se definen más por sus actos y actitudes en el contexto donde se desenvolvieron y las circunstancias que los rodearon, situaciones que quizás se nos escapan si solamente los releemos.

Dante corre con la ventaja de la vivencia personal, y aprovechándonos de él le hicimos el mangazo. Esto nos contó:


Conocí a casi todos, y también a Fioravanti, todo un señor de una gran cultura; a Enzo Ardigó, su comentarista radial y también su principal pluma en la antigua Revista Goles durante más de 2 décadas, que fue la única que antes y después contó la verdad de lo del 58.
También al legendario e inolvidable Diego Lucero, que era toda una enciclopedia llena de estilo y gracia, y al querido Gordo García Blanco.
Pero en el tema fútbol, el Gran Maestro Argentino para mí fue sin dudas el Gran Osvaldo Ardizzone. Fue un descubrimiento tardío de Dante Panzeri, siendo sólo un oscuro empleado contable de la Editorial Atlántida, y que nos duró menos de 3 décadas. El mejor de todos... lejos. Incomparable. Era el que más conocía a los hombres y por lo tanto a la vida y su juego-metáfora mas emblemático: el Fútbol.
Porque por más que con tantos Lorenzo, Bilardo, Bielsa, Lavolpe, Simeone, con toda su deformación profesional a cuestas nos hayan querido convencer de otra cosa, a esto lo juegan hombres. Con sus mayores y menores capacidades, sus dudas, sus miedos, su coraje, sus flaquezas... pero hombres. No los robots de sus pizarras tácticas, que sólo debieran ser complemento para aportar orden colectivo, pero nunca para castrarlos, sino para potenciarlos.
Panzeri era el más implacable desde lo ético, y como fundamentalista del juego puro. Algo extremista, despreciaba a los DT y por ende las tácticas colectivas.
Pepe Peña era todo un personaje: un reo callejero que incluso llegó a ser DT de Huracán, y que se iba a buscar a los marineros a los piringundines del antiguo bajo para desafiarlos a boxear… y les ganaba. Allá donde la Ernestina también lo conoció a Noble.
Peña era gran amigo de Alfredo Distéfano; con Panzeri y Pedernera y a veces también Ernesto Lazzatti, hicieron un programa de radio legendario a principios de los 60.
Borocotó, la verdad, como periodista era más o menos, no tenía mucha capacidad de análisis, pero como buen uruguayo era bastante florido, en los tiempos que el periodismo deportivo al ser esencialmente gráfico lo ejercían grandes plumas como Chantecler o Américo Barrios, o incluso ya directamente profesores de literatura como el "negro de la tribuna".
De Borocotó tengo todos sus libros, pero era superior viendo fútbol el precursor de Ardizzone en El Gráfico: Felix Daniel Frascara.


Los más perniciosos en la construcción mediática de gran parte del "pensamiento" actual, fueron el ex-redactor durante más de 15 años de nuestra Revista Partidaria River, Juvenal, el anglófilo-tacticista-pro-Lorenzo. Cuando en la primavera de 1962 a Dante Panzeri y a Diego Bonadeo los reemplazaron con Fontanarrosa en El Gráfico, comenzaron a manipular la historia comenzando por la del Mundial 1958, la de River en los 60, haciéndole un enorme daño, y siguiendo después con la del Mundial 1966 y toda esa payasada de la conspiración de la cual Panzeri y Perfumo se les cagaron de risa. Después, finalmente, la construcción mitológica del Mundial 78 con el Gordo Muñoz y Vega Onesime para la Atlántida pro dictadura de los Vigil, de un Gráfico ya sin Ardizzone, rescatado por la Goles. Ardizzone desde los 60 cada vez que podía meter un bocadillo les mandaba que la verdad ahora la tenía Brasil, sin por ello despreciar los aportes tácticos valiosos, como hacía Panzeri desde su fundamentalismo con las jugadas de laboratorio de Zubeldía o el fútbol total de Holanda de la primera mitad de los 70.

Al respecto del tema Mundial 78, hay un libro bastante reciente (imperdible) de Ediciones Del Arco, llamado “Hechos Pelota, El periodismo deportivo durante la dictadura militar (1976-1983)” escrito por Fernando Ferreira, hermano de Carlos Ferreira, que ayuda a entender bastante cómo y quiénes se prestaron a toda esa construcción mediática.
Macaya se sabe que siempre fue esa misma nada; antes iba incluso hasta los vestuarios a preguntarles a los DT como habia sido el partido, para después correrse rápido hasta el viejo canal 7 y grabar su audio para el diferido de los Domingos a la noche como si hubiera sido en vivo, antes de comenzar a "negociar" con Grondona en 1977 los partidos también para el viejo Canal 7 de la dictadura.

Niembro fue puesto a laburar en el medio por su padre Paulino durante la dictadura de Onganía. Niembro padre era un ex-diputado sindicalista en los 60 y brazo derecho de Lorenzo Miguel. Cuando se apoderaron de la AFA después de la muerte de Perón, lo echaron a López Rega y a su hombre el escribano Mitjans.


Los Araujo, o los Viale, siempre fueron igual que ahora opinando de fútbol: 4 de copas, y los tipos como César Abraham les hacían de Benedetto o Tití Fernández
También empezaron, pero con mayor dignidad, Diego Bonadeo, Roberto Maidana, Nelson Castro, y tantos otros, como Tinelli.
A Gañete Blasco, que relataba, se le escapaba a veces el nacionalismo pero era un buen tipo, lo mismo que Aiello.
José María Suárez (Walter Clos), en cambio, fue toda una institución en la AFA y también desde sus páginas de la Revista Humor. Por algo escribía ahí.

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