Antes que nada: un recuerdo para Don Antonio Alegre, fallecido hoy, presidente de Boca desde 1985 a 1995. Una buena persona que no sólo no se llevó nada, sino que puso de su bolsillo.

El siguiente es un reportaje que el loco Gatti le dió al diario Crítica. Lo traemos a colación porque el loco será loco pero no boludo; se podrá estar de acuerdo o no con sus dichos, pero de ninguna manera negar que conoce muy bien el paño.
“Nos venden pescado podrido y lo comemos”por Maxi Goldschmidt - Crítica digitalEl apodo se lo ganó cuando jugaba, pero lo ratifica cada vez que habla. Lo llaman Loco, y quizá por eso, dentro de todas las cosas que dice Hugo Orlando Gatti hay unas cuantas verdades, de esas que muchos consideran locuras. Lejos de la exposición de otras épocas, el ex arquero niega que exista una crisis en Boca y embiste contra los medios. “Nos venden pescado podrido y lo comemos”, le explica a Crítica de la Argentina, y protesta por el fútbol argentino: “Cualquiera que meta un gol o haga un buen pase juega en Primera. Y hasta en la Selección”.
–¿Por qué Boca no encuentra el rumbo?
–A mí no me llama la atención, porque esto siempre sucedió en equipos como Boca y River. Lo he vivido en carne propia. Boca viene de diez años de triunfos y es lógica esta mala racha. Después de tantos triunfos, te aflojás, la motivación no es la misma. Fijate que hasta el público tiene paciencia. Igual, para esta mediocridad de este fútbol en descenso, Boca tiene un plantel para pelear. Yo lo sigo viendo con buenas pretensiones.
–¿No creés que más allá de los resultados hay una crisis en el club, la misma por la que se fueron Basile y Bianchi?
–Eso dicen los medios. Yo, si no lo veo, no lo creo. Desde que tengo uso de razón, los grandes quilomberos son los periodistas. Que si el técnico pone a un jugador, que si saca a otro, que hay cortocircuitos dentro de un plantel. El tema es que ahora a la gente le gusta consumir eso. Ya no hay paladar negro en el fútbol argentino. Nos venden pescado podrido y lo comemos. En este país, decir la verdad es estar loco. Yo hablo pelotudeces o genialidades desde los 16 años. Y si digo que se juega mal al fútbol, soy una mala persona. En todo el mundo se juega mal, pero en la Argentina peor. En mi época se podía jugar mal pero había otra entrega, otra profesionalidad. Lo digo con todo el dolor del alma.
–¿Por qué cambió tanto el fútbol?
–El fútbol no va a cambiar nunca. El que dice eso es un mentiroso. Acá confunden lucha física, correr rápido, con velocidad. El fútbol de ahora parece rugby. Se corre, se lucha, hay que apretar. En un partido europeo, están todos en su lugar. Hay un dibujo. Pero acá todos corren atrás de la pelota, presionan, y una vez que agarran la pelota no saben qué hacer. Ha bajado la personalidad de los jugadores. Sólo les importa cumplir lo que dice el técnico. Antes no era que no le hacíamos caso, pero había más libertad dentro de la cancha. En ese sentido, Riquelme es un jugador de antes. Hace lo que quiere, se divierte, maneja los árbitros y los partidos. Riquelme es hoy el Maradona que jugó en Boca, porque maneja toda la situación.
–O sea, no cambió el fútbol, pero sí los jugadores y los técnicos.
–Sí, por ejemplo los mediáticos que están en televisión y se creen reyes. Los jugadores también, cuando jugamos bien y el periodismo te elogia, nos creemos los dueños del mundo. Después, cuando te retirás, te das cuenta de que sos uno más. Y los técnicos también se lo creen. De los grandes técnicos que tuve, nunca escuché a uno que dijera que ganamos un partido por él. Te decían: “Yo voy a durar en este club si ustedes juegan bien y ganan”. Eso decían. Por eso se fue (Alfio)Basile, porque perdió. Y hoy con (Abel) Alves será lo mismo.
–Teniendo en cuenta su falta de experiencia, ¿era Alves un técnico para este momento de Boca?
–(Pep) Guardiola (el técnico del multicampeón Barcelona) tampoco tenía experiencia y el Barça hoy es el equipo del mundo a seguir. (Diego) Simeone tampoco tenía experiencia, ni el Pelado Díaz cuando arrancó como técnico. A lo mejor Alves no tiene el nombre, pero es un chico de la casa, que nació y siguió trabajando siempre en el club. Conoce la capacidad de los jugadores. Le tocó tomar estas decisiones, y no creo que lo hayan puesto para cortar cabezas.
–Como ex arquero de Boca, ¿cómo tomaste la salida de Abbondanzieri?
–Le pasó lo mismo que a mí. Pero era más difícil echar al Loco Gatti que a Abbondanzieri. El equipo había descendido futbolísticamente y, como siempre, se la agarran con el pelotudo que va al arco. El Pato no estaba atajando bien, lo que no significa que no volviera a atajar bien. El gran problema de la humanidad es la inseguridad, y él ya sentía que le iban a patear e iba a ser gol. No era su culpa. Cuando te hacen muchos goles es que el equipo no está equilibrado. Tiene que haber un recambio, pero la pregunta es si hay jugadores de categoría para que jueguen en River, Boca, Independiente, Racing. ¿O es un invento de los medios? (Matías) Almeyda no jugaba más, volvió y es fundamental. Eso demuestra que faltan valores. Hoy, cualquiera que meta un gol o haga un pase bien juega en Primera. Y en la Selección. Eso es grave.