Guillermo, amigo comentarista ha consentido dar una mano y atender, en la medida de sus posibilidades, lo que pasa en el fútbol europeo.Todo en forma gratuita y voluntariosa.
Este post llegó justo después de los partidos de la UCL pero la inmediatez de la fecha del torneo local y sus coletazos han hecho que demoremos su publicación hasta hoy.
Trataremos de ser más prolijos en los próximos y publicarlos inmediatamente de recibidos.
Lindo tema ese de más abajo sobre si la escasez de recursos justifica o excusa el resultadismo.
LQS
por Guillermo
Más que una crónica sobre el Zurich - Real Madrid y el Inter - Barça, escribo estas líneas pensando en el debate que pueden abrir que en otra cosa, un poco llevado por lo que me había dicho Kurkurrucho de que esperaban comentarios míos de Europa, otro poco por el estilo del sitio, donde muchas veces se charla, digamos, "de fondo", de "filosofía futbolera" y por cosas a las que me llevó un comentario de Manti sobre el espectáculo que la competencia genera en sí misma.
El Zurich, jugando en casa, salió a jugarle al Madrid a la contra, pero contras con mucha gente, no con un tipo solo allá arriba. Con lo que tenía: dos mediocampistas que la "escolasean" muy bien y dos troncos arriba pa' meterla. Al Madrid le costaba llegarle porque retrocedían con mucha gente. Pero apenas se abrió el frasco con un tiro libre de Cristiano Ronaldo que se comió el arquero, el Madrid se soltó y empezó a tocar. A partir de allí el Zurich estira líneas, se expone y recibe dos goles más.
Con 0-3 a favor, el Madrid se queda y permite que, entonces sí, el Zurich se le venga más y más, descuente con un penal inventado y un par de minutos después se ponga a tiro: 2-3. Luego se encendieron las alarmas, vinieron los cambios, el Madrid se puso las pilas y el Zurich hacía un fuerte desgaste sin resultados, hasta que el Madrid, con la calidad que tiene, lo pescó en un descuido y liquidó 2-4 y después abultó 2-5.
El Inter, con todas sus figuras, jugó mucho más descaradamente a la contra. Mucho más que el Zurich contra el Madrid o que el Brasil de Rosario, en especial en la segunda parte. Es un equipo que esto lo sabe hacer de maravilla, como todos los que armó Mourinho, y que espera, seguramente, sacar ventaja de visitante, donde al Barça es muy probable que se lo haga pasar mal.
Esto me lleva a pensar: si el Zurich seguía jugando más cauteloso después del primer gol, ¿no tenía más chances? Decía Manti de que el fútbol es un espectáculo al mismo tiempo que una competencia. Pues bien, un 3-0 es un partido casi liquidado, salvo milagros que de vez en cuando suceden. Mata la competencia, mata parte del espectáculo. Hace muchas décadas se daban vuelta resultados con mucha mayor frecuencia, paro aún así era casi imposible que un "chico" le levantara un 3-0 a un "grande". Por diferencias en el presupuesto reflejadas en el campo, por favores arbitrales, etc.
El Zurich siempre podía apostar a encontrar el 1-1 en una contra, en una pelota parada... y mantener "vivo" el partido.
Es verdad que encontró sus dos goles lanzándose a la ofensiva, pero también lo es que el Madrid lo "dejó venir", se "tomó un respiro" y no lo contraatacó.
Conectando esto con lo que decía Kurkurrucho en otro artículo, referido al buen juego y el juego ofensivo, me pregunto y pregunto: ¿se le puede exigir a un técnico de un equipo de bajo presupuesto que se "suicide", especialmente cuando los grandes te vienen a jugar con mucha cautela?
Es cierto que hay técnicos que por el mismo presupuesto podrían tener jugadores para "jugar" y los prefieren rocosos y contragolpeadores.
Pero, al que llega y se encuentra con muchas falencias y poca plata: ¿es lícito pedirle que no juegue a obtener de esos tipos lo mejor que pueden dar, que es el resultado puro y duro?
Por otro lado, se da lo curioso del Inter - Barça, donde dos grandes de enorme presupuesto se enfrentan. La "obligación" aparente siempre es para el local, pero el Inter prefiere ser atacado y al hincha interista, acostumbrado, le importa tres carajos porque cree que así puede "llevarse el gato al agua".
Bastante de lo que señalaba Kurkurrucho de las responsabilidades del hincha en todo esto.
No voy a hablar de los jugadores de la selección que pudieron verse en estos partidos (o de otros que no están pero podrían) porque es para amargarse; ya saben: nada que ver lo que juegan acá. Aún así, Messi muy insistente por el medio (no estaba Iniesta, que entró al final y está recuperándose todavía).
Párrafo aparte para D'Alessandro, que comentó el partido del Barça para Telemadrid. La primera vez que lo escuché comentar por radio, hace muchos años, me impresionó la claridad con que veía el partido (pero yo no lo estaba viendo por tele). Ya después, juntando radio y tele, veía que, además de que siempre decía más o menos lo mismo en todos los partidos, se iba (a lo Bilardo) en detallitos zonales, y se perdía la esencia de la cosa. Pero en éste partido ya me dio vergüenza ajena, como argentino: no se cansó de decir "Maurinho" todo el tiempo. ¿No se podía, aunque sea, haber aprendido el apellido de jugadores y técnicos antes del partido?