Palermo es el caso que nos ocupa. Podríamos citar políticos, actores, médicos y almaceneros. La resistencia al retiro no respeta profesión. El desprecio a la decadencia, como si esto la suspendiera, es moneda corriente. Y de estas monedas, el chanchito del fútbol tiene la panza llena. Y no hablamos de edad, hablamos de decadencia profesional (Decadencia: Situación o proceso en el que entra un organismo, una creencia,etc, que consiste en la pérdida de la energía, la aptitud o el poder para continuar actuando o sobrevivir: La decadencia de un imperio, la decadencia de una especie, la decadencia de un hombre) Alcanza con recorrer las páginas y blogs donde abrevan los hinchas de Boca para apreciar la transformación progresiva de aquella admiración por su carácter y complacencia por sus virtudes, a esta bronca por la testarudez de permanecer más allá de su conveniencia; y lo que es peor y no se le perdona, mas allá de lo que le conviene al equipo. Aquéllas torpezas y limitaciones, disimuladas y hasta consentidas alegremente a fuerza de goles, allá por el 2000 con los goles al Real Madrid o en su vuelta contra River y aquel gol a Bonano y tantos más, hoy emergen como las características únicas del personaje. Palerdo, Tutankamon, La momia, Paquidermo o directamente los tradicionales "muerto"o "burro" son los calificativos más usados por los hinchas de Boca para referir al ex Titán en estos días y en los últimos torneos.
Para peor, si sus últimas cuatro temporadas han sido malas, al optimista del gol, para este torneo, sólo le ha quedado el optimismo. Y aún en estas nefastas condiciones físicas y estadísticas el hombre persevera en su terca convicción de permanecer en algo parecido a las re-re-reelecciones con que se atornillan a sus sillones algunos (demasiados) dirigentes de toda laya. Palermo se ha atornillado a la camiseta. Al piso dirán los críticos. Sólo lo sostiene la sospechosa y sospechada defensa de cierta prensa "que cree en causas" y el asalariado aliento de la barra brava. Últimamente, también el sorprendente respeto por su dedicación, liderazgo y humildad en desmedro de su actualidad futbolística, expresado por su actual resultadista DT, rápidísimo a la hora de "buscar lo mejor para el grupo" sacando del equipo a cualquier otro jugador y tambien "no a cualquiera" y manteniendo a ultranza al goleador sin goles. ¿Tanto dinero está en juego que no le permitió anticipar las hurras en enero? ¿Tan grande es el efecto alucinógeno de la fama que le distorsiona de tal manera su realidad actual y futura y le exagera la posibilidad de cambiarla? Palermo deja en el camino, hecho hilachas, el reconocimiento que había cosechado de la mano de tantos increibles goles y records superados. Mantiene para la posteridad sólo el registro de los records. Nadie recordará al jugador. Será solamente un dato en alguna recopilación histórica.
Mientras tanto, la mayoria de los hinchas continúan el "count down"que suspendió el macrismo, pero ahora cuentan los domingos que faltan para que se retire de una vez.
Me vienen a cuento los versos de Celedonio Flores:
"Recibiste los biabazos de la suerte mistonguera.
y a la pucha se te fueron los momentos de esplendor.
De tu percha tan debute, tan jailaife y tan diquera
perdoná que te lo bata, no te queda ni el color".
Salute.












