¿Qué ves cuando me ves?

La selección argentina no es la selección del futbol argentino.
Al menos no lo es, entendida como verdadera representación de la realidad del futbol argentino.
Asumir que esta selección, un rejuntado de 20 jugadores que juegan mayoritariamente en Europa, algunos de los cuales nunca jugaron o solo lo hicieron algunos meses en el futbol local, representan al futbol argentino es un error de razonamiento que conducirá inevitablemente a evaluar y sacar conclusiones erróneas.


Conducirá a un análisis donde posiblemente reciban una cuota de responsabilidad que, al menos en la representatividad no les cabe.

Veinte jugadores que entrenan en canchas perfectas, concentran poco y en lugares 5 estrellas, viajan en condiciones optimas y están rodeados de una infraestructura y una logística del futuro no pueden ser considerados como representantes de un futbol donde los campos en los que se juega son potreros, donde el 90% de los contratos se adeudan, donde los visitantes no pueden asistir a la cancha o pueden hacerlo en cuentagotas por problemas de seguridad, donde los cuerpos colegiados de decisión y manejo dirigencial
en los hechos son unipersonales , tanto en la AFA y como casi todos los clubes, donde referis, dirigentes y jugadores se subordinan a los mandatos de la única autoridad sobreviviente de la última dictadura.

Esos 20 pibes, con 11 dentro de la cancha vestidos de celeste y blanco solo se representan a ellos mismos y al sentimiento de la gente. Y a sus sponsors y clubes.
Cargarles otra representatividad es injusto.
Tienen el mismo significado de representación nacional que una escarapela o el mate o el asado de tira.
Quizás menos.


Hacerlos símbolos, representación del futbol argentino, cargarles sobre sus espaldas a los clubes fundidos, los muertos, las denuncias de sobornos, los periodistas venales, a TyC, a Olé, a Niembro, a Grondona, a Di Zeo, a Macri, a Closs, a Bilardo, y todo lo que compone(o descompone) al futbol local …es al menos injusto.


El primer error, entonces, en el análisis de la actuación de "nuestra selección" en el mundial es reconocerla como representación del futbol argentino. Error y torpeza.
Para jugar el mundial se formó un equipo que no representaba al futbol argentino. Por suerte.

Si así hubiese sido, si se armaba un equipo realmente representativo, los resultados hubiesen sido mucho más vergonzosos.
Imaginemos un plantel con todos Garcés o Palermos, con ese grado de competencia, preparación y resto físico, concentrados en lugares con campos de juego como los del interior o la B metropolitana, viajando en ómnibus como en el Nacional B, juntándose 2 días antes, sin utilería o con utilería limitada.
Dirigidos tácticamente por Maradona y Mancuso, preparados fisicamente por Signorini, contenidos por Bilardo.
Imaginemos esta situación de la que sí sería la “Selección Nacional” .
Y pensemos como podría haberle ido.

La presencia de jugadores de la elite, con las exigencias y auditoría de sus clubes y sponsors hizo que se los tratara diferente a lo que hace el futbol argentino cotidianamente con los jugadores locales.

Las previsiones en la organización, los lugares de alojamiento, los traslados fueron acordes a lo que esos jugadores de elite merecen y que sus “dueños” exigen. No representan nuestra realidad.

La verdadera cara de la selección que representa cabalmente al futbol argentino es la que deambulo en amistosos impresentables por el interior del país, jugando en canchas inhóspitas, en fechas improcedentes, convocando a infinitos jugadores, los que quedan, lo que hay, porque los mejores ya se fueron y no son “prestados” para estos mamarrachos simulacros de partidos internacionales.

Lo que verdaderamente representó al futbol argentino en el mundial, a nuestro futbol real y cotidiano es el técnico.
Maradona es el representante cabal de nuestra realidad futbolera.
Sin requerimiento de formación ni antecedentes, carente de cualquier capacidad como conductor que no apele a lo esotérico o a lo voluntarista.
Maleducado, prepotente e incapaz.
Rodeado de un sinnúmero de inútiles adulones, familiares y amigos.
Sin una pizca de autocrítica o vocación de aprendizaje.
Un decálogo de lo que en cualquier ámbito racional o profesional se pondría como ejemplo de lo que NO hay que hacer.


Y también son fieles representantes del futbol argentino el resto de la comparsa
  • Mancuso algo asi como el asistente principal del DT. Un ex-jugador con participación poco transparente en negocios asociados al futbol, sin formación ni experiencia en manejo de grupos o dirección técnica de equipos.
  • Bilardo, un manager o director general de función decorativa, anacrónico y delirante, absorvido por la lucha interior entre sus antiguas obsesiones y la senilidad indisimulable que lo agobia.
  • Un preparador físico que cuando lo golearon en La Paz, descubrió los efectos mortales de la altura.Casi sin antecedentes en cargos similares, con mas aspecto de vivillo transnochador que de cultor de la salud y la vida sana, seriamente cuestionado a la luz de la respuesta física del plantel.
  • La corte de dirigentes alcahuetes del poder a los que se les compra la complacencia con un par de pasajes y estadía paga. Inútiles e incapaces de conducir la delegación y marcar límites.Dirigentes cuyo objetivo es pasear, congraciarse cholulamente con los figurones de turno y acomodarse lo mejor posible a la situación.
  • El periodismo “acreditado” más ocupado en tomar parte en internas conventillescas o en promover negocios que les deje comisiones que en informar y formar.
  • Ruggeri, Tapia, Fantino funcionando a modo de barrabravas periodísticos refutando desde la descalificación cualquier comentario disonante respecto a la actuación del equipo mientras duró el humo de los resultados.
  • La patota oficial de barrabravas, disfrazada de hinchas caracterizados, que cobijados en una u otra corriente política ostentó obscenamente la impunidad de hacer lo que se le canta transmitido por las cámaras de los medios asociados al negocio casi con orgullo patriótico.
Esta y no el plantel es la verdadera selección representativa del futbol argentino.
Hagámonos cargo que esta menesunda es nuestro futbol y no la lista de 23 tipos, casi todos ajenos y pocos cómplices del circo cotidiano.

La responsabilidad de estos pibes habrá que buscarla en no haber podido enderezar, a fuerza de talento todo el delirio del entorno,no haber sido capaces de disimular a golpes de gambetas y goles, el cambalache general tal como se ha hecho en otras ocasiones.

Será quizás porque el cambalache ha adquirido tal dimensión que ya no hay gol a los ingleses que lo tape .
O será porque el talento disponible no es tanto y ya no alcanza para ventilar el olor a podrido que genera el decadente futbol local.


Empezar a entender esto será fundamental para prepararnos para lo que viene.
Ya que no hay ninguna señal de cambio.
Al contrario, al desmadre histórico generado por los dirigentes, los representantes, el periodismo y todo el resto del circo futbolero de siempre, ahora (una vez mas y van) hay que sumarle la indisimulada injerencia de la política.

No hay ningun indicio que aliente algún cambio, ni dirigentes con intenciones renovadoras, ni politicos con ganas de cambiar la historia, ni una sociedad que condene el manejo de estos asuntos.
Pura intencionalidad y conveniencia.
Ventajerismo y acomodo.
Todo parece encaminarse a profundizar en lo peor de lo que hoy se tiene.
Todo pasa es el mandamiento de la religión futbolera dominante.
Único y absoluto.


Será con Maradona o traerán otro. Mas prolijo, menos histriónico o con mejor discurso.
Se convocará a los mejores jugadores y se alquilarán algunos periodistas para que hablen del cambio y las “reformas estructurales”

Todo será nada mas que maquillaje para tratar esconder las heridas, cicatrices y marcas indelebles que el deforme futbol local ya no puede disimular.


Alguna vez alguien dijo que no, pero la pelota huele tan mal que sospechamos con qué pudo haberse manchado.
Salute.

Ceremonia de clausura

Cuando en otros países mas "civilizados" resolvieron la cuestión post mundial tomando una de las dos opciones disponibles para el tratamiento del DT, ya sea "shot in ort" al estilo Domenech o la confirmación en el cargo, sostenida mas en los costos indenmizatorios que en "el proyecto", tal el modelo Capello, acá seguimos mordiendonos la cola a ver "si el Diego si o el Diego no".

Esto nos distrae de nuestras tareas cotidianas, nos quita el sueño y nos requiere innumerables gestiones para acercar a las partes, que como rompecabezas mezclados, son muchas y no encajan.
Llamamos a Ruggeri pero no quiere hablar con Bilardo, que no se sienta a discutir con Mancuso, que a su vez no puede ver a Batista, el que anda fenómeno con Grondona pero mal con Humbertito que no almuerza con DAM pero cena con Bilardo y sigue el conventillo de la San Basilio.

Mientras esperamos el final del sainete, anticipado como en novela brasileña para el martes o miércoles próximo, ibamos a escribir una líneas sobre el "significado" de la final a modo de cierre de los asuntos asociados al desarrollo del mundial.

Como siempre, pereza obliga, encontramos alguien que lo dijo primero y mejor.
Compartimos entonces, el post de Juan Jose Panno en www.deporteamundial.com.ar, aclarando desde ya que nosotros también gritamos.

Un tiro para el lado de la belleza

Se conocen casos de personas que dejaron de preocuparse por el fútbol el día de los cuatro goles alemanes, pero no son tantos; la mayoría se interesó por la final del Mundial. Algunos de los que vieron el partido se plantaron frente a la tele indiferentes, desapasionados, sin tomar partido. Esos tampoco son tantos y no parecen argentinos. Por estos lares, la mayoría optó. Eligieron a España los que se creen esa gilada de la Madre Patria; se inclinaron por Holanda los que suponen que un triunfo español reivindicaba a los putos colonialistas que nos parieron. Se sabe de personas que querían que ganara Holanda para llevarle la contra al pulpo Paul; los que querían la derrota de la Naranja Mecánica por la botona princesa Máxima; los que querían que perdieran los gallegos porque están agrandadísimos y ya en la tapa de Marca se anticipaba el triunfo; los que hacían fuerza por los holandeses por la bronca contra la amarga reina Sofía o contra Rafa Nadal, que celebra cada punto como loco. De todo hay y mucho más en la fauna periodística.

Se sabe de quienes querían que venciera España para defender a Alfio Basile. Argumentaban que Del Bosque demostró que un técnico viejo puede manejar muy bien a jugadores jovencitos amantes de la play-station. Hay quien esperaba que España siguiera sin ganar un título para titular así: “España sigue zapatero”.

Hay gente para todo. También están los que hace tiempo sostienen una encarnizada disputa de ideología futbolística que se sintetiza en algunos eslóganes tan remanidos como reales.

Dicen unos:

- Si quieren espectáculo, que vayan al teatro.

- Nadie se acuerda de los segundos.

- Lo único importante es el resultado.

- Jugar bien es ser prácticos.

- El tiki tiki es fulbito.

- Tener la pelota no es fundamental; se trata de usarla en los momentos indicados.

- Los equipos se arman de atrás para adelante.

- Todos los movimientos tienen que estar mecanizados.

- El rival es un enemigo y hay que pisarlo.

- El Inter es el mejor equipo del mundo.

Dicen los otros:

- Para lograr la eficiencia no se debe renunciar a la belleza.

- El fútbol es arte y espectáculo.

- No siempre ganan los mejores.

- Se juega con la pelota.

- Jugar bien es jugar al toque.

- Al jugador hay que darle libertad.

- Hay que jugar el fútbol que le gusta a la gente.

- El mejor equipo del mundo es Barcelona.

Unos se la jugaron por Holanda. Aplaudieron el planteo inteligente, la idea de cortar sistemáticamente en la mitad de la cancha, desenchufar el circuito creativo del rival, llevarlos a un terreno en el que no se mueve con comodidad y esperar un error para golpear en una contra letal.

Se les pudo dar en un par de mano a mano que Casillas resolvió maravillosamente. Y si hubiese sido así habrían abrumado con todo su repertorio. Apoyaron a Holanda fundamentalmente para navegar en contra de lo que significa esta España de hoy, claro.

Los otros le fueron fieles a España. Celebraron los primeros diez minutos de juego en los que los de naranja veían pasar la pelota impotentes, se relamieron con los toques sutiles de los abanderados Iniesta y Xavi, patalearon cuando el juego se ensució un poco por el planteo de los holandeses y otro poco por el insufrible, lamentable, impresentable inglés, indigno de arbitrar una final de un campeonato de barrio.

La mayoría de los neohinchas hispanoargentinos se babearon cuando vieron que Iniesta, justamente Iniesta, el cerebro Iniesta, Riquelme con menos tiro y más velocidad, acomodó el cuerpo y le dio cruzado, maravillosamente de arriba hacia abajo. “¡Goool!”, gritaron; “minga de penales”, gritaron; “a llorar a la iglesia”, gritaron; “viva el fútbol que le gusta a la gente”, gritaron; “al fin un tiro para el lado de la belleza y de la justicia”, gritaron.

Gritamos.

Lindo Festejo


En el quilombo del mundial se nos pasó que el domingo, mientras mirábamos la final, La Mesa cumplía un año de jolgorio futbolero.
Apenas 12 meses que parecen bastante más si nos ponemos a enumerar los entuertos de nuestro futbol que hemos discutido fervorosamente en estos lugares.
Si repasamos la propuesta original, podemos estar contentos, hemos conversado civilizadamente, largo y tupido
Sin tanto esfuerzo, hemos aprendido a tolerar opiniones y a echar miradas diferentes a varios asuntos. Las puteadas han sido pocas y con onda.
Un año despues, nos sigue doliendo lo mismo," jugar tan mal con tan buenos jugadores" y la final Holanda-España parece ser una alegoría de nuestro lamento.
En suma, la hemos pasado bien, por eso repetimos la convocatoria porque como ya decíamos cuando éramos un año mas jóvenes "Mucho mas no hay"
Brindo con una cañita
Salute

Mozo!Un cafe, por favor

Nos gusta el fútbol.
El juego.
La pelota.
Amamos esa mágica simpleza de 22 tipos corriendo tras una esfera que expone, momento a momento, todas y cada una de las situaciones de la vida.
Y como cualquier especie que se reconoce como tal, a pesar de las distancias, los colores o las ideas, nos buscamos, tratamos de reconocernos y una vez que sucede, disfrutamos el placer de confirmar que no somos pocos y que, mucho menos, estamos solos.
El fútbol es para algunos, pasión, camiseta, cuadro, país, selección, picardía, viveza, amigos, discusiones, amores, odio.
Vida.
Eso de esperar el día del picado con los amigos con la ansiedad de una final mundial.
Eso de estar amargado el lunes porque el cuadro del que se es hincha “jugo a nada”.
Así vivimos. Con pasión, sin fanatismo.
Por eso nos juntamos acá, en esta mesa, tomando café de mentira, como se decía antes, virtual como se dice ahora.
Todos hablando de fútbol.
O fobal como decía el viejo Cucuza, allá por los 60.
Por eso, la puerta del boliche está siempre abierta y puede arrimarse cualquiera al que le guste escuchar y decir.
Porque sillas hay pocas, pero de parado, el que tenga algo que decir lo dice.
Con respeto, si no, no.
Y de fútbol hablamos. Nada de chimentos, ni puterío. Que esto no es un diario, ni la tele, ni un buen momento para eso, es solo una mesa de amigos.
Aunque a veces en las charlas se nos cuele la política. Y nos calentamos. Y discutimos.

Porque en el fondo, a todos nos duele lo mismo: jugar mal cuando tenemos tan buenos jugadores.
Por eso, pasen, acérquense.
Aprovechemos la oportunidad de escucharnos, entendernos, tolerarnos.
Mucho más... no hay.

Quesos o jamones?

Como venimos haciendo, posteamos el comentario del partido aparecido en algun medio foraneo para no complicarnos laburando y para evitar darle prensa a los cachivaches locales.
España le quito la pelota a la Alemania goleadora y como sucede desde el inicio de los tiempos, sin pelota no hay quien juegue.
Como se viene diciendo en esta Mesa, una lástima haber desperdiciado tanta buena materia prima local.
Ya está la final: Holanda-España.

En estas horas de fama y luces para el pulpo cabezón que apenas acertó un par de juegos, no podemos dejar de resaltar al oráculo de Villa Martelli, que nada mediático, allá por mediados de mayo nos avisaba: "...
la final es Europea. Moja uno que siempre estuvo cerca, como Rosario, pero seguía virgen."

Si fueramos vivos, jugaríamos
a mano de Holanda algúno de los kruggerands que tenemos en el cajón del aparador, mezclado entre corchos y pedazos de hilo.
Pero se sabe, el pasaporte nos condena.
Va la nota:

¡Gana el futbol! ¡Gana España! y va a la Final; 0-1
Por israel.martinez - La afición.com (México)
En duelazo, España venció 1-0 a Alemania en las semifinales de Sudáfrica 2010 y enfrentará en la Gran Final del Mundial a Holanda

DURBAN, Sudáfrica (7 de julio).- España alcanzó la Final del Mundial 2010 al derrotar a Alemania (1-0), el mismo resultado en la reedición de la Final de la Eurocopa 2008, en esta ocasión con un tanto de furia de Carlos Puyol, que premió un recital de futbol de una selección que vive el momento más dulce de su historia.
El Mundial de Sudáfrica ha premiado al futbol de equipo por encima de las individualidades. Selecciones marcadas por un líder están en casa. En épocas en las que el físico se impone, España y Alemania son una oda al futbol. Un ejemplo de calidad, brillantez compartida en las dos selecciones del momento en el mundo.
Del Bosque recogió la 'generación de oro' del futbol español y la conduce a una nueva dimensión. Joachim Löw ha liderado la modernización de Alemania. Ha convertido el histórico futbol rocoso basado en el físico en un juego vertical de calidad y tremenda pegada. El seleccionador español admira su trabajo y el de Oliver Bierhoff en la dirección deportiva. Es el gran secreto. Su labor de captación de jóvenes de todos los orígenes en barrios humildes.
España tenía un plan. Falló porque el destino no tenía un guiño reservado para Cesc Fabregas y se cambiaron las piezas. Iba a ser titular pero un golpe en el peroné recién operado hizo girar los planes sobre la marcha.

Fernando Torres anda alejado de su mejor versión. Ha tenido oportunidades en las que dejó trabajo. Era la hora de Pedro Rodríguez. Un futbolista tocado con una varita esta temporada, autor de goles en todas las competiciones que ganó el Barcelona. Del Bosque se la jugó y acertó en un momento decisivo.
Se plantó España con la columna vertebral del club azulgrana. Hasta siete jugadores en el equipo titular. Tenía la 'Roja' reservado su mejor futbol para la cita más importante de su historia. Era la primera vez en todo el Mundial que se medía a un rival que hablaba su idioma. Que saldría con las mismas armas. El inicio fue una declaración de intenciones.
Exhibió el futbol que cambió el rumbo de España desde hace dos
años. Con Pedro, la apuesta de Del Bosque, clave con su movilidad entre líneas y tapando las subidas de Lahm. Minimizó a Alemania con toque, encerrándola en su terreno. Asociándose en paredes con una exhibición de calidad a la que sólo le faltaba el gol.
Siempre jugó España mejor con cinco jugadores partiendo del centro del campo. Todo sistema tiene ventajas e inconvenientes. Lo malo fue la ausencia de remate en los centros de los laterales desde las bandas. Sergio Ramos y Capdevila no encontraron a nadie. Con Villa y la llegada desde segunda línea de Pedro, Xavi e Iniesta, faltaban centímetros ante las torres germanas.

Corrían detrás de sombras los futbolistas alemanes. En el torneo, repleto de brillantez, no estaban acostumbrados. El toque generaba espacios y los desmarques ocasiones. Un pase en profundidad de Pedro a Villa provocó la primera clara. Lanzándose al suelo remató al cuerpo de Neuer, rápido en su salida.
Se vio obligada a jugar al contraataque Alemania, con puñales como Özil y Podolski, balones cruzados a la movilidad de su goleador, Klose. Carles Puyol rescató su mejor versión. Inconmensurable. Tuvo el gol en una acción ensayada. El centro medido de Iniesta lo remató en plancha por encima del travesaño. A días de anunciar su adiós en la selección, su momento estaba por llegar.

Alemania tenía el susto en el cuerpo. Se veía superada por primera vez en el Mundial pero España no remataba su dominio. Los disparos de Ramos y Xabi Alonso no encontraban puerta, Iker Casillas mostraba su fuerza por arriba en acciones a balón parado con las que despertó la selección teutona. Trochowski lo plasmaba con un 'latigazo' ante el que voló el capitán de la 'Roja' y lo sacó con la manopla izquierda.
Fue la tónica en el cierre del primer acto. La rapidez alemana pilló descolocada a la zaga, por una mala anticipación de Puyol, y con superioridad en la contra la acción acabó con Özil derribado dentro del área por Ramos. El árbitro no vio penalti.

El duelo no empequeñeció en la reanudación. Cada selección con sus armas. España con el dominio y la calidad. Alemania con capacidad de sufrimiento y oleadas ofensivas en minutos de asedio. Pedro prosiguió su reivindicación. Sus diabluras trajeron de cabeza a Jerome Boateng hasta que fue sustituido. Las dos acciones acabaron en disparos potentes de Xabi alejados del arco.
El gol estaba en la mente de los españoles. Faltaba encontrar el camino correcto. Villa no cejaba en el intento. Con un disparo desde el lateral probó a Neuer. El acoso de la 'Roja' sacó la seguridad del meta germano. Salvó como pudo un disparo duro de Pedro. En un minuto, el 57, en el que rozó el gol.
Iniesta apuró en la izquierda hasta la línea de fondo, soltó un pase al que no llegó Villa por milímetros. Alemania no había encajado gol alguno en una segunda parte del Mundial.

Y volvió a resucitar gracias a un remate alto de Klose. Llegó ante Iker con su fuerza habitual y la calidad de la nueva generación de futbolistas que posee. Un centro de Podolski desde el costado izquierdo encontró solo a Kroos. Rompió el esférico y Casillas respondió ágil de reflejos.
Hacía falta un golpe de fortuna que cambiase el destino. Llegó en el minuto 73. Un saque de esquina botado por Xavi rescató la furia que siempre marcó a España. Con Puyol lanzándose a la gloria. Un país entero rematando el balón en plancha, lo ubicó con potencia en la red. Era el premio al futbol espectacular que tenía reservado España para el momento más grande de su historia.

Restaban 17 minutos de sufrimiento. Con un nuevo panorama. Alemania agotando todos sus cambios ofensivos y España replegándose en defensa. Exhibiendo el poder en el juego aéreo de Piqué, Puyol, Ramos y Busquets. El acoso germano no encontró el premio esta vez. El futbol no le premió con un gol a última hora.
Los cambios de Del Bosque devolvieron la velocidad en la contra. Pedro perdonó la sentencia en la ocasión más clara de la noche, con Fernando Torres solo para marcar. Restaban minutos repletos de garra defensiva. España estaba escribiendo la página más brillante de toda su vida. Llegó el final y se desbordó la alegría. Ganó el futbol. La brillantez.
La 'Roja' había tumbado al equipo que mejor juego había mostrado en el Mundial para vivir su primera final. Será ante Holanda. El éxito ya está firmado.

Maldito doble 5 (Copyright © Roberto M)

En estos días donde la ausencia del juego de la selección y su consecuente y predecible derrota contra Alemania da lugar a opiniones presidenciales, farandulescas, mediáticas y de cualquier otra especie y fuente, es interesante tratar de discutir algunos temas mas relacionados con la pelota que si Aguero le sonreía a Maradona cuando este lo abrazaba o si la torta del cumpleaños de Messi fue con crema y confites cuando la de Pastore apenas era un biscochuelo Exquisita con un poco de azucar impalpable y sin velitas.
Nuestro golden journalist e ícono referente de barrabravas de playstation adolecentes plantea en la nota de mas abajo que el sistema de distribución de jugadores predominante y ganador en el mundial ha sido, es, el 4-2-3-1.
Esta situación que parece coronar el reinado del "maldito doble 5" vituperado por nuestro amigo Roberto M y muchos de nosotros (y que había sido descartado por DAM pese a sus anuncios preliminares) JPV la explica y sostiene con los ejemplos que proponemos debatir.


En una primera lectura no coincidimos demasiado pero como parece que la dureza de entendederas de algún anónimo visitante es contagiosa, prudentemente hemos de releer el texto antes de opinar.
Dicho lo cual, ahí va el texto

El sistema de moda para ganar el Mundial
Juan Pablo Varsky - Para LA NACION

JOHANNESBURGO.- El 4-2-3-1 ya ha ganado el Mundial. En el sistema de moda. Los tres semifinalistas europeos de Sudáfrica 2010 lo utilizan. Internazionale y Bayern Munich, los finalistas de la última Champions League, han ejecutado la misma fórmula. Barcelona jugó todo el segundo semestre desde esta distribución de los espacios, con Messi detrás del delantero o como mismo "9". Manchester United logró su mejor versión de la temporada pasada con este número telefónico, ideal para Wayne Rooney. Antes de autodestruirse, el Brasil de Dunga se movía bastante bien a partir de este esquema. Respetando la dinámica del fútbol y aceptando que no se puede hablar de táctica sin nombres propios, admitamos que esta foto existe y se repite. Se ejecuta con la línea de cuatro para defenderse, la necesidad de laterales que se proyecten, la coexistencia de dos mediocampistas centrales que se complementen (tremendos Schweinsteiger y Khedira) y permite mucha flexibilidad en ataque con cuatro jugadores permanentes en esa zona. Los extremos pueden jugar con los perfiles invertidos y cambiar de posición durante el partido. El enganche o mediapunta se mueve por el centro. Y el "nueve" es el definitivo punto de referencia. Hay mayor diversidad en la ofensiva. Alemania tiene en la derecha a Müller, quien en Bayern juega por el medio detrás del croata Olic, y por la izquierda, a Podolski, reconvertido en wing tras haber sido delantero. El zurdo Ozil se encarga del último pase y Klose hace los goles. Holanda pone a Robben sobre la derecha para que haga su clásica jugadita de gambeta, enganche y tiro. El noble Kuyt juega donde lo ubiquen.
En este Mundial, ya ha ocupado las tres posiciones del ataque. Si bien no es delantero de área, Van Persie se sacrifica por el equipo ocupando ese lugar. La Naranja tiene variantes sin tocar el esquema. Puede entrar Elía para jugar de puntero izquierdo y pasar Kuyt de 9. Afellay ha ingresado como mediocampista central o como extremo. Huntelaar es un especialista: ariete o nada. Y Sneijder, el indiscutible conductor. Tras la derrota frente a Suiza, Vicente Del Bosque encontró una productiva posición para David Villa. El goleador del Mundial arranca los partidos de "11". Le queda la cancha ideal para fabricarse el espacio y definir con la derecha. Xabi Alonso y Busquets comparten la mitad de la cancha. Delante de ellos, se mueven Xavi, Iniesta y Villa. Torres va de punta. Contra Paraguay, el DT sacó al Niño y lo puso a Cesc, otro tocador. No modificó el esquema. Villa quedó en el centro del ataque y Fábregas acompañó a los cracks del Barsa en la generación de juego. Con el juego todavía 0 a 0, metió otro cambio: Pedro por Xabi Alonso. Allí Xavi se tiró unos metros más atrás. Si bien difieren en su relación con la pelota, tácticamente los une el concepto de equipo corto, con muy poca distancia entre sus líneas. Alemania elige el punto de partida retrasado para aprovechar la velocidad de sus atacantes. En cambio, España achica para adelante, con los zagueros a la altura del círculo central, al estilo Barcelona. El envase solo no dice nada. Es el contenido que le da sentido al sistema, siempre al servicio de una idea. En Sudáfrica, la característica para llamar al fútbol es el 4-2-3-1.

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